Imagina una situación inesperada, sorprendente. Cuando la tengas clara, imagina todo lo demás: a quién le sucede, cómo reaccionará, qué sucederá a continuación...

En clase hemos hablado del desencadenante. Aquí lo llevamos a la práctica: el desencadenante tiene que cambiar la situación de equilibrio inicial del personaje y poner en marcha un conflicto, que obligará al personaje a actuar.

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