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En clase hemos hablado sobre el conflicto y el desencadenante. Dedica unos minutos a pensar en un desencadenante, en el conflicto que provocaría y en el personaje que lo viviría. Recuerda que los tres elementos deben ir de la mano: el desencadenante debe provocar el conflicto de forma inevitable, y el conflicto tiene que estar conectado con la historia y las debilidades del personaje.

Escribe la historia.

Si durante la escritura te das cuenta de que falla alguno de los elementos, vuelve a replanteartelos.