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Acaba la clase y los alumnos recogen cuadernos y se ponen los abrigos. El primero que llega a la puerta da un grito. Está cerrada.

Partimos de la situación que vivimos ayer en clase cuando, por azares de la burocracia, no había nadie para abrirnos la puerta. ¿Qué pasaría si fuera al revés? ¿Y si nos hubiéramos quedado dentro?

Un par de anotaciones: